Testimonios

Carta de una madre

Hola a todos/as:

Me presento, soy la madre de uno de vuestros antiguos compañeros, y me gustaría contaros la experiencia de tener a un hijo en la cárcel por el “puto juego”. Perdonar la expresión, pero eso es lo que pienso, nos ha destrozado la vida, en primer lugar a él, y después a nosotros. Su vida ha sido una mentira a todo el mundo que lo conocía, robarnos a nosotros lo poco que teníamos, a sus amigos, a sus novias y a toda la gente que se cruzaba en su camino. Lo está pagando muy caro, la deuda que ha contraído, de unos 12.000 euros, no es nada con la pena que tenemos, no hay dinero con que pagarla. Te da vergüenza que nos conozcan por la calle y hablen: “Estos son los padres de…”.

Ya no tenemos lágrimas, hablemos de él. La cárcel no es como en la foto de inauguración, la “piscina” sin agua será para que alguno se tire de cabeza, la zona de ordenadores cerrada, gimnasio cerrado la mitad, la tela la ven si nosotros se la compramos, que fue lo primero que hicimos, la comida…las lentejas suelen estar nadando, el pescado de risa cocido, las patatas fritas ni las ven y así sucesivamente. No hablo más de este tema.

Quisiera deciros a todos que pongáis fuerzas y voluntad para salir de ese infierno. No hay peor cosa, cuando veo la tele machacando con las “putas” apuestas…me daría de coscorrones. Él ya nos dice que se ha dado cuenta de que no jugará nunca. Ojalá sea cierto. Algunas cartas que le habéis escrito desde la asociación le han alegrado mucho, los amigos que tenía no van a verlo, todos se han olvidado de él.

Espero que el día que salga, vaya a veros y encuentre una ayuda en todos/as vosotros/as.

Muchas gracias a todos/as los/as de la asociación por acordaros de él. Yo iría a veros, pero se que no voy a hacer más que llorar, en este momento es lo que estoy haciendo.

Grabaros lo que os cuento y cuando vayáis a jugar acordaros de él.

Muchas gracias por escuchar esta carta.

Un abrazo para todos/as y ÁNIMO, ESPERANZA, VALOR y sobre todo, ILUSIÓN POR UNA NUEVA VIDA.

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Reflexión

Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, siquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina que conocemos hoy como logoterapia

 

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.

Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos “lastimaron”, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
“Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella…

ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

“Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas- la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino”. 

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El primer paso de un largo camino

 

Podría llamarme Ángel, Pedro, Inés, Juan, los nombres no son importantes, lo son las personas. Podría contaros la historia de mi vida, y seguro que tendríamos puntos en común, o no, pero en lo que si coincidiríamos, sería en el desenlace, soy ludópata.

No es agradable reconocerlo, pero es el primer paso en un largo camino. Sé que muchas veces os dirán, o escuchareis de terceros, que el problema está en nosotros, no os quepa ninguna duda, ahí está, pero la solución también está en nosotros y por eso estamos aquí. Sé que muchas veces el desánimo, la incomprensión, el rechazo, etc, son escusas que nuestra costumbre de auto engañarnos, durante mucho tiempo desarrollada, nos harán flaquear.

Es en esos momentos, donde debemos recurrir a nuestras fuerzas y ganas de ser felices a todos esos malos recuerdos, de noches sin dormir, angustia contenida para justificar lo injustificable, los momentos de lucidez después de jugar, donde el mundo se nos cae encima. Son esos recuerdos, bien encauzados (sin torturarnos con ellos)  en donde debemos encontrar esas fuerzas, esa motivación, para conseguir nuestro objetivo que no es otro que recuperarnos y ser dueños de nuestras  decisiones y de nuestra vida. Tenemos  experiencia en razonar y manipular las situaciones para jugar. Hemos aplicado todo nuestro intelecto en ello y nos hemos agotado en ello. Aprovechémonos de esa capacidad  de una forma positiva razonando lo que podemos hacer en cada situación, en cada contrariedad, en los malos momentos y también en los buenos, que los hay y poco a poco reconstruirnos.

No querría olvidarme de las personas de apoyo, los amigos que conocen nuestra  situación, los compañeros, las terapeutas y monitores, ellos también son un punto de apoyo importante, en su cariño, su compañía, su comprensión, sus consejos, encontramos también recursos para el día a día, pero el esfuerzo es personal. Ellos no pueden estar siempre con nosotros y no lo estarán en esos momentos de duda y debilidad. Aprovechemos su interés en nosotros y contémosles nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestras sensaciones,  no siempre las comprenderán, pero se alegrarán de nuestro interés en compartir nuestros problemas con ellos y nos animarán sin duda.

Sin más, me despido de vosotros con un fuerte abrazo y muchas ganas de luchar.

A.M.D.

P.D: No todas las llamas acaban en un incendio, pero todos los incendios empiezan con una.

 

Contacto:

ASOCIACION NAVARRA DE LUDOPATAS DE NAVARRA ARALAR
San Pedro 23 Bajo 31014 Pamplona

 

Teléfonos: 665802545 

                 848414849

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